SATSE denuncia que persiste la falta de compromiso para agilizar la vacunación en algunas autonomías

14 enero 2021
Enfermera administra la vacuna contra la COVID 19

El ritmo de administración de la vacuna sigue siendo lento en Madrid, Baleares, Aragón, Euskadi, Navarra o Extremadura. 

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha denunciado que en distintas comunidades autónomas el ritmo de vacunación del COVID-19 sigue siendo lento y no se han puesto en marcha importantes medidas para acelerar la campaña prevista en el conjunto del Estado, como la administración de las dosis de la vacuna fuera del horario de 8.00 a 15.00 horas, de lunes a viernes. 

Transcurridos 19 días desde el inicio de la vacunación del COVID-19 en nuestro país, SATSE ha realizado un análisis de la situación en la que se encuentran, en estos momentos, las distintas comunidades autónomas del que se concluye que, pese a haberse experimentado un avance en positivo, aún persisten distintas velocidades a la hora administrar la vacuna a las personas mayores en los centros sociosanitarios y al personal sanitario.

Según SATSE, en comunidades autónomas, como Madrid, Baleares, Aragón, Euskadi, Navarra o Extremadura, el ritmo de administración de la vacuna del COVID-19 sigue sin ser el adecuado, por lo que se insiste desde la organización sindical en que se prioricen las actuaciones necesarias para administrar cuanto antes las dos dosis de la vacuna. 

En concreto, la organización sindical reclama que en todas las comunidades autónomas, sin excepción, se administre la vacuna a lo largo de las 24 horas durante todos los días de la semana, incluidos festivos, para lograr el objetivo de que el 80 por ciento de la población de nuestro país esté inmunizada en julio de este año. En estos momentos, aún no se vacuna de manera generalizada fuera del horario de 8.00 a 15.00 horas, de lunes a viernes, en autonomías, como Murcia, Navarra o Comunidad Valenciana.

 

“La administración de la vacuna del COVID-19 es absolutamente prioritaria por lo que  debe haber una actuación eficaz, rápida y homogénea en el conjunto del Estado. No puede haber diferencias en función de territorios y debemos conseguir que el porcentaje general de vacunas suministradas a la población, que ahora es de un 52 por ciento del total de las 1.103.700 dosis repartidas en las autonomías, aumente considerablemente en los próximos días”, reiteran desde el Sindicato de Enfermería.

Otras actuaciones que, a juicio de SATSE, deberían implementarse en el conjunto de las comunidades autónomas son habilitar espacios en las áreas de consultas de los centros hospitalarios para administrar la vacuna y que los equipos móviles que se desplazan a los centros sociosanitarios estén compuestos por tres enfermeras y enfermeros, caso, por ejemplo, de lo que ya se está haciendo en Andalucía, que también ha aprobado un Plan que garantiza la administración de la vacuna las 24 horas del día, los siete días a la semana.

De otro lado, el Sindicato recalca que el compromiso y profesionalidad de las enfermeras y enfermeros está posibilitando que se desarrolle la campaña de vacunación de la mejor manera posible en función de los recursos que se disponen en cada sitio, apuntando que son muchos los profesionales que se han presentado como voluntarios para administrar la vacuna fuera de su horario de trabajo. Al respecto, SATSE recuerda que todo el proceso de vacunación recae en las enfermeras y enfermeros, al encargarse de la planificación, recepción, administración  y seguimiento de las dos dosis de la vacuna. 

Asimismo, el Sindicato destaca la necesidad de que se contrate a todas las enfermeras y enfermeros necesarios para garantizar que se acomete con éxito la campaña de vacunación. En el caso de que a una administración se le agoten todas las posibilidades de contratación de nuevos profesionales, se debe proponer esa labor con carácter voluntario a la plantilla existente recibiendo el reconocimiento económico correspondiente al sobreesfuerzo realizado, añade. 

Por último, el Sindicato rechaza que se destinen recursos públicos a la sanidad privada para realizar la campaña de vacunación, como ha sucedido ya en la Comunidad de Madrid, reiterando que todo el dinero que se necesite debe destinarse a la sanidad pública para que pueda acometerse con las mayores garantías de seguridad, agilidad y eficacia.